Chitchen Itzá y la serpiente de los equinoccios

El Templo de Kukulkán o Pirámide de Kukulkán, es conocido también por el nombre «El Castillo», término que utilizaron los españoles en el siglo XVI, buscando alguna similitud arquitectónica conocida en el continente europeo.
El actual templo fue construido en el siglo XII d. C., por los mayas itzáes en la antigua ciudad de Chichén Itzá, fundada originalmente por ese mismo pueblo maya en el siglo VI d. C.1 en el territorio perteneciente al estado mexicano de Yucatán. Su diseño tiene una forma geométrica piramidal, cuenta con nueve niveles o basamentos, cuatro fachadas principales cada una con una escalinata central, y una plataforma superior rematada por un templete.
En esta construcción se rindió culto al dios maya Kukulkán (idioma maya: Serpiente Emplumada ), razón por la cual se pueden apreciar motivos serpentinos en la decoración arquitectónica. Por otra parte también cuenta con simbolismos que hacen alusión a los números más importantes utilizados en el calendario Haab (calendario solar agrícola), el calendario Tzolkin (calendario sagrado) y la rueda calendárica.
La alineación de la construcción de la pirámide permite que se puedan observar diversos fenómenos de luz y sombra, los cuales se producen en su propio cuerpo durante los equinoccios y solsticios cada año.

El Templo de Kukulkán, principal estructura de Chichén Itzá demuestra los profundos conocimientos de matemáticas, geometría, acústica y astronomía que los mayas poseían. Al ser una sociedad inicialmente agrícola, los mayas observaron con detenimiento el comportamiento de las estaciones, las variaciones de las trayectorias del Sol y las estrellas, y combinando sus conocimientos, lograron registrarlos en la construcción del templo dedicado a su dios Kukulkán.
Al igual que las culturas mesoamericanas, la cultura maya utilizó un calendario agrícola solar al que llamaban Haab, el cual cuenta con 18 meses o uinales, cada uinal tiene 20 días o kines. De esta forma el calendario comprende 18 x 20 = 360 días regulares o kines, más cinco días adicionales, considerados como nefastos, llamados uayeb.
El templo de Kukulkán cuenta con cuatro escalinatas, cada una de ellas tiene 91 escalones, de esta forma suman 364 y considerando la plataforma superior del templo tenemos un total 365 unidades que representan los días del Haab.
El segundo calendario utilizado por los mayas, llamado Tzolkin o calendario sagrado, consta de 13 meses y cada mes tiene 20 días, de tal forma que éste cuenta con 260 días.9 Los ciclos del Tzolkin y el Haab se fusionaron en una rueda calendárica de tal suerte que la combinaciones de ambos se repiten cada 18,980 días (mínimo común múltiplo de 260 y 365)10 equivalentes a 52 años, lo que quiere decir que cada 52 ciclos del calendario Haab comienza a repetirse la combinación de ambos calendarios. Los números 18 (uinales), 20 (kines), 5 (uayeb), 52 (ciclos), pueden descifrarse de manera más compleja en la pirámide de Kukulkán.
El templo tiene 9 niveles o basamentos, si se observa de forma frontal cualquiera de las fachadas, al tener al centro de la vista la escalinata, se puede multiplicar el número de basamentos x 2, dando como resultado el número 18, correspondiendo así a los 18 uinales del Haab. En el templete superior de la pirámide existían 5 adornos o almenas en cada fachada, de esta manera se tenían 20 almenas que representan los 20 días o kines de cada uinal.
En cada fachada, en el peralte de cada basamento se encuentran paneles en bajorrelieve, en el nivel más alto son solamente dos paneles, y los otros ocho basamentos cuentan con tres paneles, de tal forma que 3 x 8 = 24 + 2 = 26 paneles, que sumados a los otros 26 paneles del lado opuesto de la escalinata nos dan un gran total de paneles por fachada de 52, es decir representan los 52 ciclos del Haab en la rueda calendárica. Como ornamentación el edificio tiene 260 cuadrángulos que coinciden con el número de días del calendario Tzolkin.11
De esta forma, y acorde a los calendarios utilizados por los mayas, se puede deducir que la pirámide no solamente esta dedicada al dios Kukulkán, sino que también observa la cuenta del tiempo dando particular relevancia a sus ciclos.



Si durante un año y desde un punto fijo contemplamos el amanecer en el horizonte, podremos observar que el sol va apareciendo en diferentes posiciones a lo largo del mismo y su trayectoria en el cielo va cambiando. Esto es debido a los propios movimientos de la Tierra, de rotación sobre su eje y traslación alrededor del sol, así como la variante de su eclíptica, y la inclinación del eje terrestre.
Refiriéndonos al hemisferio norte del planeta, durante un año el sol parece colocarse en la línea del horizonte en un punto más austral durante el solsticio de invierno (diciembre), pasando por un punto intermedio durante el equinoccio de primavera (marzo) y llegando a un punto más septentrional durante el solsticio de verano (julio), para regresar nuevamente al punto intermedio durante el equinoccio de otoño (septiembre) y reiniciar el ciclo nuevamente. Este movimiento aparente tiene una variación adicional si nos trasladamos a diferentes latitudes del planeta.
Los mayas, consideraron todas estas variables y con gran atención observaron los posibles fenómenos de luz y sombra generados durante cada día del año. Construyeron así la pirámide de Kukulcán teniendo en cuenta todas estas variables, además de las consideraciones arquitectónicas, orientaron la fachada NNE con una inclinación aproximada de 16° con respecto al norte geográfico.
Al atardecer de los equinoccios de primavera y otoño, se observa en la escalinata NNE de la pirámide de Kukulcán una proyección solar serpentina, consistente en siete triángulos isósceles de luz invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio durante el ocaso.
En Chichén Itzá el fenómeno se ve en todo su esplendor y la imagen de la serpiente de triángulos de luz y sombra es proyectada a la alfarda NNE; conforme avanza el tiempo parece descender del templo una serpiente y el último reducto de luz se proyecta en la cabeza de la serpiente emplumada que se encuentra en la base de la escalinata. Este fenómeno ocurre en marzo y septiembre, y puede observarse aproximadamente durante un período de cinco días en las fechas más próximas a los equinoccios, la duración del efecto comienza aproximadamente 3 horas antes del ocaso, al principio de estas horas se puede ver en la balaustrada una forma de luz ondulada que poco a poco se va cerrando para formar 7 triángulos isósceles, los cuales solo pueden verse durante 10 minutos, después comienzan a desaparecer paulatinamente.
Los mayas realizaban una serie de preparaciones durante cuatro días y el quinto era motivo de gran celebración. Aparentemente era en la lengua de la serpiente donde se colocaban diversas ofrendas al dios Kukulcán.
En la zona arqueológica de Mayapán, existe una pirámide de menores dimensiones, pero de iguales proporciones y dedicada por supuesto a Kukulcán.
La proyección ondulada del cuerpo de la serpiente también puede ser observada en el ocaso de los equinoccios, sin embargo no es tan espectacular debido al deterioro de la propia estructura.


A continuación dos videos del momento. El primero una especie de Time Lapse no muy digno y el segundo un video amateur pero busqué y busqué y encontré muy pocos videos realmente buenos o profesionales.

 

Si llega a estar nublado te queres matar, pero bueno, los del siguiente video amateur, zafaron a último momento!

 

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