Hay música que resulta pesada de escuchar...
En concreto toda la que suene por estos parlantes de diseño, obra (nunca mejor dicho) del diseñador israelí Samuel Linski y realizados (¿edificados?) en hormigón, quizá harto de que sus niño jugueteando por la casa le tirasen al suelo sus parlantes.
Se llaman Exposed (expuesto) y gracias a su particular diseño son capaces de sortear los tradicionales obstáculos que el hormigón presenta para la correcta transmisión de las ondas sonoras. Y aún hay más.
La madera y/o el plástico suelen ser unos materiales bastante más adecuados para fabricar unos altavoces, pero el bueno de Samuel es amante de los retos.
La rigidez del hormigón distorsiona las ondas sonoras que entran en contacto con este material pero Samuel eligió unos conos especiales que trabajan con el material en lugar de contra él. De esta manera el sonido queda canalizado por los conductos que forman parte del cuerpo de los altavoces en lo que describe como “una sensación de nirvana para los amantes del cemento y los audiófilos“.
Reconozcamos que la decoración en hormigón desnudo hace décadas que tiene cierto predicamento entre determinadas escuelas estilísticas de arquitectura y diseño de interiores, y ahora con esto de la crisis del ladrillo y tal habrá muchas cementeras con poco volúmen de trabajo. No deja de ser una alternativa para animar un poco el negocio.
Eso sí, si te haces con unos piensa bien dónde los vas a colocar porque si cambias de opinión necesitarás pedir ayuda a unos cuantos amigos para que te ayuden a moverlo...
Otra de las cosas buenas es que no necesitas muebles para ubicarlos, ya que ninguno los aguantaría, por su propio peso.


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